
Todo comenzó como un hobby, yendo a talleres de muñequería country. La idea era aprender a usar la maquina de coser para poder hacer los dobladillos de los pantalones.
Después de pasar por varios talleres, en el último la profesora usaba muchos accesorios de madera: botones, carteles, apliques…
Para hacer mi trabajo distinto al terminado que se presentaba en clase, compré un retazo de fibrofácil, una caladora de mano y diseñé y corté los modelos para ese trabajo. Era un proyecto de navidad, unos copitos de nieve que aún hoy sigo cortando, pero en miniatura por supuesto! Las chicas del taller y hasta la profesora me preguntaron:
- Dónde los compraste? -
- No, los hice yo -
- Me vendés para la próxima clase? -
Alguien más
- A mi también! -
Con lo vendido me alcanzó para volverme en remis, después ida y vuelta y después para pagar el curso!
El encantamiento duró poco. La profesora dejó las clases y el grupo se disolvió. Nos dejó una dirección donde abría su propio taller. La visité. Cuando salí me iba con hojas de figuras para cortar; mi primer pedido para un negocio? Corté libélulas country (mis favoritas), cartel country, la estrella de puntas redondeadas, mini cinta, corazón country, y algunas más. Si, son las que conocen, y las cortaba. Ahora con una cortadora de banco.
Salí a ofrecer y fué un desborde.
La oportunidad se mostró, apareció el láser en Junio de 2004.
Con la inquietante preocupación de saber si esta nueva tecnología aplicada a las manualidades iba a tener éxito, preparaba en la dulce espera de la máquina de láser, modelos de stencil, kits y a las miniaturas le agregué otras.
Ya llego!!! Conectamos, prendimos, cortamos: lagrimas. Me puse a llorar. Los cortes salían quemados. Bueno, ya la inversión estaba hecha, respiré hondo mientras levantaba la cabeza y salí a mostrar la novedad. Me equivoqué, otro desborde; aplicaban los botones a los muñecos sin pintar porque ese quemado le daba una terminación a la pieza!
Ahora era el momento de los stenciles, la misma e inquietante preocupación, ¿funcionaría?, otra vez solos entre la maleza fuimos marcando el camino. Elegimos la medida, el material y con nuestros diseños los cortamos, listo. A ofrecerlos. Otro desborde.
ZonaLaser® fue el primero en el país en poner al servicio de las manualidades el avance de la tecnología, siempre con una fuerte actitud de servicio aprendimos y enseñamos.
El límite no está en lo que la máquina láser puede hacer, sino en la imaginación de uno mismo: La imaginación es nuestro poder.

